domingo, 30 de septiembre de 2012

al final, todos los hijos lloran porque la reina se muera

viernes, 28 de septiembre de 2012

no amaneces /no amenazas

jueves, 27 de septiembre de 2012

el hombre planea; planean los pájaros.

sábado, 22 de septiembre de 2012

El metro a la hora de almuerzo. Una niñita sentada conversa con un caballero y le cuenta:

-mi mamá me dijo un secreto. ¿Sabes qué pasa si botas un pelo de caballo al mar? Nace un caballito en el fondo.

Hay que ser consecuente en la ciudad sin costanera

viernes, 27 de julio de 2012

acuso abandono

jueves, 22 de septiembre de 2011

Segmento C

Caca pantalones verdes viene la ambulancia a ponerte electrodos en la lengua para saltar las longitudes con un atril palatal.


Entiéndase, por favor! [un atril palatal para cantar con plumas de gallo en el cuerpo / de gallina en el cuerpo. En el cuerpo torcerse & retorcerse usando pantys rotas. En las rodillas manchadas. Manchas en las rodillas me caigo de la escalera y me vuelvo polilla]



Propuestas & favores se disputan a cucharadas en los auriculares de mi frazada fucsia porque no entiendo porque la indecencia porqe la costumbre porque la vida entera cuelga de un pelo de mi nuca & se enrolla en círculos perfectos a la altura de mis rodillas,

porqe las botellas se vacían y se llenan con cada risa espasmódica.



me detengo con un corcho? Loco! no paro de escribir b o b a d a s malamuerte/ dos dos cien siento Pantalones de tela verde

- Porque el atril se baja los pantalones al menor contacto con la lengua –



O conté mal o me están fallando los dedos al transcribir, nena, nena

Una casa con una ventanita que se le filtra el olor a naranjas que se recalienta con las palmas al subir en picada por el corcho. D es t a pa des cubre ló



Y si encontraran a esta niña que cuando llora se pone tan fea

Y si dejara de mezclar colillas con jugo de tomate



Yo, contenta, parto sobre su espalda a construir un monociclo de madera

-propenso a romperse entero, para que nos caigamos & nos llevemos en brazos

O de la mano, en su perfecto defecto- Yo, feliz dispongo lo que no tengo.



Calor color co/do : sílaba que yace desnuda a su antojo sobre su ombligo de eva.

Como las notitas que se pegan en la frente, tan parecidas a los recados de los besos de buenas noches de los angelitos que me confundí que no sé qué palabra me sopla el ojo.



Nena que viene remando a cucharadas entre las plumas verdes para complacer a los ejes indecentes.



A ver, yo quisiera, saber, quién, tal vez, se pondría, en ciertos casos, eventualemnte alguien se pondrá de frente a martillear en dos direcciones. A ver qué pasa con eso

Pero mejor dejo esto para más / tierra tierra tierra en las rodillas/ porque me sale mal. De frente o de lado en la frente.

Un corte aquí, área segmentada por un eje que tiende a quedarse dormido parado , pero las curvas no se trazan así, mujer, piénsalo desde tu sombreado de fotocopia cuando te pones nerviosa. Que no sea conocido, que no falte el pan, que te comiste una coma



//diecisiete pares de centurias de personas con electrodos en el párpado izquierdo dibujaron un mapamundi bailando zamba & por convención hoy todos debemos



Disociar las plegarias del continente al que quemamos

Identificar el modo en que se pierde la elasticidad de la sorpresa

Comentar en voz baja -más baja, pues- el efecto de los corchos al ser desarraigados de su tierra morena



Siento, por lo tanto, y sin discreción Ay! Por qué tan nenita

Que mi antojo no es de ombligo ni de máscaras de pantys. Es solo:

Que su paladar me diluye los versos con un puño terráqueo.

martes, 2 de agosto de 2011

La borrachera de la Venus que se convirtió en mar.


O la marejada frágil de su cuerpo sobre la mesa



I

Podría decir, con certeza de infante, que en su cintura se amasaron las furias más

estridentes Y quien pudo contener el llanto fue aquel que esquivó la densidad abrumadora de

mañanas enteras / Pero hay quienes nos vimos intimidados por un puñado de miel,

por sus mejillas adiestradas para cazar pestañas y alientos ingenuos y

paradas de buses.



II

Aumenta la fiebre de los cangrejos. Mientras tanto, la cerámica continúa esperando

ansiosa por fricción. Mientras tanto, la Venus suda un poco de piedad & se seca el cuerpo

con prendas olvidadas.



Y los barcos en la orilla cuentan por masoquismo & por despecho cuántos barcos hay en

la orilla. De no contar cuántos siguen. De no codiciar haber seguido navegando en sangre



/ Se podría decir también que aún no se descubre al que colgó tantos riñones al lado de la

Ropa húmeda ni quién



Luce la cintura perforada por dos ciudades de fuego.

Los focos, los motivos se oponen a cada lado



Ni quién (se ha perdido un verso a estas alturas)



III

Pero se sabe a masas que sus muslos huelen a repostería fina. En cuanto dejemos de llorar

pulpa de rojos frutos en cuanto el milagro de los días deje de parecer

asunto de los dioses i pase a ser el trofeo que el mendigo manipula con angustia al prenderse

los postes en cuanto



Podría anotar en las rocas, algo así como

                  Que no sortean porque no se sortean

                  Cazadores espuma hornos ni espectros ni fiebre de ninguna clase

                  En estas calles de piel que las venus saladas lloran por ocio;

                  A llorar pulpa humana en platitos de porcelana

                  Y servirlos en el mantel de los sueños morbosos del mendigo.

Pero la verdad es que:

                De los ojos pulpa llorando sin pausa

                Entre tobillos de lata alojo mi prudencia.

                Prudencia que llora sin ojos

                Prudencia que rasguña sus músculos desnudos.

                / Y los espejos siguen calcando a las espaldas /

                Toma el lápiz & dibuja un capítulo con paciencia de mar

                Junto al fuego - no lo olvides- junto a él bebe & marca

                Ahí se adornan las baldosas con llanto & ojos de colección.

                Puedo jurar –a ratos- que se amasan las peores injurias en su cintura.

                De manera que al optar por el sur

                Podemos oler a repostería fina en sus muslos.

O algo así.

sábado, 9 de julio de 2011

Frutillas esquizofrénicas !

Las bancas de las plazas ya no soportan el calor de medianoche ni menos el peso
de cuerpos oscilantes, de estas pieles hambrientas que desalojan el óxido y
desafían la permanencia del musgo;
De las pieles que gritan por una compasión que no necesitan,
     que no hace falta en este vértice tan alto, decorado
     con manzanas de oro y perfumes de frutillas esquizofrénicas


Cualquiera podría decir que las rejas se derrumban con la lengua
    y que todas estas horas se contrastan con los labios mojados de quien las viola en un maullido
    y que estas putas horas / horas putas no hacen más que pararse en las esquinas
    mendigando cariño envasado con piel de doncella a fuego lento


Esta transacción se paga en efectivo, se prende con las yemas y
se apaga con la siguiente para reestrenarse eterna.

miércoles, 6 de julio de 2011

Y todos esos asesinatos mentales que, en verdad
 a los ojos de casi-nadie en este espacio, resultan ser caricias violentas.

Cuidado, porque hay cuatro palomas desangrándose en tu ventana
y cantando por el adiós que no escuchas
a la vuelta de la esquina, donde tu espalda ignora la estructura del departamento que se enfría.

que hay cuatro silencios desollándome
que hay cuatro extremidades que se alejan de mi cuerpo
y ha cuatro más vagando en direcciones imposibles de entender por este mapa arrugado.

domingo, 3 de julio de 2011

Conserva (de rETO y Canela)

Rutas de azúcar voy repasando con los labios
Rutas que dibujan caricias en tu piel
    Este es el camino que no recuerdo
   (o es tal vez el que no quiero recordar)
Nadie tuvo precaución de advertir con un cartel en la frente
Y comí el granizo que se acumula en tus nudillos
-alimento de noches silenciosas-

No          no tuve precaución  & obvié toda señal
Y salté todas las horas para llegar a la cama que descansa en la esquina
Y cuyo colchón oscila entre tu sonrisa & la luz roja

Y de a poco he aprendido a amar las cosquillas que las micros provocan
                En mi cintura abandonada.
Y fuiste burlando la maleza hasta desnudar mi costumbre.

No temas porque revele tu secreto, ni rehúyas de las luces que colgué para ti
Porque osé mirar por el vidrio de tu puerta
Y te vi bailando con los pulmones en las manos
                Mientras te envolvías en una frazada de oro.
Yo guardo silencio, yo lo conservo en  el frasco de mis carnavales.